“Viajando con Arawak desde el sofá”: Campania italiana (Nápoles, Sorrento y la Costa Amalfitana).- Cuarto, quinto y sexto día.

Días 4, 5 y 6 de nuestro viaje, hoy tres en uno, para que podáis disfrutar de nuestro viaje también durante el fin de semana y así se haga más ameno 🙂

Salimos del hotel de Nápoles con nuestras maletas para dirigirnos un poquito más al sur, hacia Sorrento. De camino vamos a hacer dos paradas muy interesantes para ver dos zonas arqueológicas que son Patrimonio de la Humanidad:Pompeya y Oplontis, ambas enterradas por la violenta erupción del Vesubio el 24 de agosto del año 79.

Pompeya nos sorprende con su magnificencia. Al haber sido cubierta por la ceniza de la erupción en muy poco tiempo, su estado de conservación es fantástico, por lo que da una sensación de retroceder en el tiempo situándonos en una antigua ciudad romana pues conserva sus calles, casas, tabernas, templos y demás edificios, tal y como sus habitantes y la furia del volcán los dejaron, lo  que la ha convertido en el yacimiento arqueológico más importante de la civilización romana. Vamos a pasear por el antiguo anfiteatro, los dos teatros, el gimnasio, las termas, el templo de Isis o el de Apolo, alguna taberna, panadería, lavandería y, el lupanar con sus escenas eróticas en las paredes. Y también algunas mansiones con impresionantes mosaicos (varios de ellos también conservados en el Museo Arqueológico de Nápoles).

Tras reponer un poco fuerzas con un arroz de marisco y baba de postre (dulce esponjoso elaborado en el horno remojado en almíbar aromatizado con licor, muchas veces ron y que puede ir relleno de chocolate, nata…), continuamos hacia la antigua ciudad de Oplontis, situada en lo que hoy es Torre Annunziata.  Este es uno de los yacimientos arqueológicos menos conocidos del conjunto afectado por la erupción del Vesubio, pero no por ello menos atractivo y gracias a ello, es mucho menos frecuentado y tranquilo. Allí nos encontramos con la Villa de Popea, una lujosa mansión perteneciente a Poppea Sabina, segunda mujer del emperador Nerón, con sus maravillosos frescos.

Oplontis

Seguimos nuestro camino para llegar a nuestro final de día y lugar de descanso hasta finalizar nuestro viaje: la preciosa ciudad de Sorrento, una pequeña ciudad costera situada en la falda de una colina con varios barrancos que conserva parte de sus murallas costeras, sus calles empedradas, sus palacios y sus impresionantes iglesias románicas y góticas. Sorrecto fue el lugar donde nació el exquisito Limoncello, un licor hecho a base de limón. Si no te gusta el alcohol te recomiendamos los caramelos de limón, ¡impresionantes! Aquí nació la tarantela, un baile muy movidito acompañado de castañuelas y panderetas.

Sorrento

En nuestro quinto día vamos a conocer la joya de la corona desde un punto de vista paisajístico: la Costa Amalfitana. Situada en el golfo de Salerno, todos los municipios que integran, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997.

Comenzamos con Positano, encaramado en la ladera de un monte pegado al mar, que en palabras de John Steinbeck lo definió como “un lugar de ensueño que no parece real mientras se está allí, pero que se hace real en la nostalgia cuando te has ido”. Paramos el autocar en la carretera y cogemos un pequeño autobús que nos llevará hasta la parte baja del pueblo, un pueblo lleno de preciosos rincones y casas de estuco blanco, con sus pequeñas terrazas llenas de buganvilias, muchas tiendas de sandalias hechas a mano, diferentes tipos de limoncello… y tiendas de moda, algunas de ellas muy sofisticadas. No olvidemos que estamos en Italia, la meca de la moda.

Positano

Ya en la playa cogemos el ferry, que nos lleva en 25 minutos a Amalfi, el principal pueblo de la Costa Amalfitana, ubicado en la boca de una profunda garganta al pie del Monte Cerreto. Con unas vistas impresionantes según llegamos en barco, al desembarcar nos vamos directamente, a través de la Porta della Marina, a la Piazza del Duomo, una de las plazas centrales más bellas de Italia.

Amalfi

Aquí nos encontramos la Catedral de Amalfi, de estilo románico árabe-normando del siglo IX y que ha sido remodelada muchas veces, donde se encuentran las reliquias de San Andrés apóstol, hermano de Simón Pedro. Lo más bello sin duda es el exterior, con su atrio, la puerta de bronce y los dos mosaicos; el dedicado a San Andrés y el del Apocalipsis. Aquí en Amalfi, aprovecharemos para comer algo, hoy comida rápida para poder disfrutar un poco de las calles de este precioso pueblo. Podemos comer cartuchos de pescado frito o pizza y por supuesto, un fantástico helado en una de sus muchas heladerías que rodean la plaza. Después, podemos descansar un rato en la preciosa Fuente de San Andrés o en la escalinata que da a la catedral.

Amalfi

Volvemos a coger el autocar para dirigirnos a nuestra última parada: Ravello, pequeña población que destaca principalmente por dos villas con impresionantes jardines y las mejores fotos de la Costa. Una es Villa Rufulo, con sus jardines en cascada, y la otra es Villa Cimbrone, famosa por la “Terraza del infinito”, balcón que cae sobre un acantilado con vistas inigualables de la Costa Amalfitana y el Golfo de Salerno.

Ravello

¡Y regresamos a Sorrento para descansar y coger fuerzas para mañana!

Hoy otro punto fuerte del viaje: la espléndida Isla de Capri, lugar de la “dolce vita” veraniega en los años 50 que sigue atrayendo a multitud de personajes de la jet set mundial. Esta preciosa isla es especialmente famosa por su belleza natural, su milenaria historia, su clima suave y su luminoso paisaje. Llegamos por barco, en una travesía en ferry de poco más de 30 minutos. A nuestra llegada cogemos pequeños autocares para subir primero hacia Anacapri, segundo centro de la isla inmerso de olivos y viñedos, donde visitamos la plaza de San Nicolás,la iglesia de San Miguel con su bello pavimento azulejado y la villa San Miguel, cuyo su precioso jardín con pérgolas. Y, como el tiempo nos lo permite, vamos a subir al monte Solaro en teleférico (589 metros) para apreciar unas bellas vistas.

Capri

De regreso a Capri, con sus casas de toba volcánica, techos con terraza, arcos con pérgolas y callejuelas, podemos ver la plaza Humberto I, la “Piazzetta”, con su Torre del Reloj, la iglesia de Santo Stefano, barroca con cúpulas de influencia árabe; y el Palacio Cerio, que en su día fue el castillo de Juan I de Nápoles, actualmente museo de historia de la isla. Más allá de la Torre del Reloj está situado el mirador del Belvedere, desde donde se contempla una de las más espectaculares vistas de esta isla. En la costa suroeste podemos ver los farallones producidos por la erosión del agua que salen en todas las imágenes de Capri, junto al Arco Natural, otra de las estampas más fotografiadas de la isla. Para llegar hasta allí pasaremos por los Jardines de Augusto, emperador romano gran enamorado de esta isla, y recorreremos la vía Krupp, un camino de piedra que llevará hasta el mar.

Y no podemos olvidarnos visitar la Gruta Azul, eso sí, siempre y cuando tengamos un mar tranquilo. Para ello cogeremos un barco turístico en la Marina Grande que nos acercará a la entrada a la gruta donde cogeremos unas barquitas más pequeñas para acceder a ella. La magia del  interior de la Gruta Azul se debe a los reflejos azules de la luz que entra por la angosta abertura de acceso, y las extraordinarias transparencias azul cobalto se deben a la luz que se difunde bajo el espejo de las aguas y que se filtra a través de una abertura submarina.

Por supuesto, para comer, qué mejor que una ensalada caprese o los ravioli caprese y, de postre, un granizado de limón.

Regresamos ya a Sorrento para disfrutar de nuestra última noche, quizás disfrutando de un espectáculo de tarantela para despedirnos de la ciudad, ¿os apetece?

La próxima semana nos dedicaremos a recorrer un destino nacional, para variar… ¿nos vemos el lunes?

¡Cuidaos mucho y hasta pronto!

2 Respuestas a ““Viajando con Arawak desde el sofá”: Campania italiana (Nápoles, Sorrento y la Costa Amalfitana).- Cuarto, quinto y sexto día.”

  1. Escuché mucho hablar de ésta zona. Es preciosa. Gracias por acercarla en éstas condiciones. Llegará el día que repita físicamente. Saludos

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