Beneficios de viajar para tu salud (física y mental)

Seguro que habéis escuchado más de una vez eso de que viajar es bueno para la salud, ¿a que sí? Por si, a pesar de todo, tienes dudas; aquí tienes un montón de beneficios de viajar para tu salud (física y mental). No nos atrevemos a decir que sean “todos”, porque seguro que hay ¡incluso más!

Beneficios de viajar para tu cuerpo

Empezaremos hablando de los beneficios que viajar tiene para tu salud física, es decir, para tu cuerpo. Quizá es de los que menos se habla, pero son realmente importantes y, además, puedes verlos de forma tangible.

1.- Viajar reduce el estrés y la ansiedad

El trabajo, el ritmo de vida frenético que nos rodea, todo el montón de “cosas pendientes” que queremos hacer en un tiempo bastante limitado… Nuestro día a día está lleno de obligaciones, de prisas, de estrés, de ansiedad, hasta el punto de que el estrés puede ser considerado como la gran enfermedad de nuestro siglo.

Los viajes nos permiten cambiar de entorno, de actividad, de ritmo y desconectar de nuestra rutina diaria. De esta forma, podemos concentrarnos en disfrutar el momento presente y los pequeños placeres de la vida. Además, gracias a ellos, nuestra mente y nuestro cuerpo pueden recuperarse adecuadamente de los efectos negativos derivados de estar sometidos a altos niveles de estrés.

2.- Un corazón más fuerte y sano

¿Sabíais que viajar reduce el riesgo de sufrir un ataque al corazón? Diversos estudios demuestran que quienes viajan con frecuencia son menos propensos a sufrir infartos de miocardio, reduciéndose la probabilidad en torno a un 20%.

En este sentido, un elemento muy importante es la movilidad corporal, ya que por lo general los viajeros son personas más activas y con mayor actividad social. En todo caso, incluso para aquellos más sedentarios, la actividad corporal derivada de los viajes, trae beneficios para su salud y su organismo, especialmente en personas mayores, pero también en el resto de tramos de edad.

El senderismo, el alpinismo, el snorkel o una buena caminata son actividades que, practicadas con regularidad, nos ayudan a mejorar nuestra salud física y mental.

3.- Nuevas conexiones para el cerebro

Si bien hasta no hace mucho se creía que en el cerebro adulto no cabían modificaciones, la ciencia ha demostrado que, si se entrena y se estimula adecuadamente, se siguen creando nuevas conexiones. En este sentido, son fundamentales la novedad, la variedad y los desafíos, tres elementos que combinan a la perfección los viajes.

Gracias a los viajes, nuestro cerebro se vuelve más plástico y más creativo, ya que suponen un desafío para la memoria y para el cerebro, algo así como un “entrenamiento acelerado”. De hecho, según la Sociedad Española de Neurología, estos beneficios alcanzan incluso a personas con enfermedades neurológicas diagnosticadas.

4.- Mejora nuestras habilidades cognitivas

Muy relacionado con el punto anterior, los viajes nos permiten mejorar nuestras habilidades cognitivas y facilitan nuestro aprendizaje, al tiempo que amplían nuestra cultura general. De esta forma, los viajes nos proporcionan herramientas con las que cuestionarnos nuestro día a día y nuestros valores, al tiempo que nos ayuda a desarrollar nuestro espíritu crítico.

5.- Otros beneficios físicos derivados de viajar

Junto a los anteriores, existen otra serie de beneficios asociados a los mismos que también podemos apreciar en el día a día a nivel físico. Por ejemplo, viajar nos ayudará a dormir mejor, reducirá nuestra presión arterial, reforzar nuestro sistema inmunológico, aumentar nuestra esperanza de vida o, incluso, mejorar nuestra vida sexual.

Beneficios de viajar para tu mente

Además de los beneficios de índole física de los que acabamos de hablar, viajar también tiene un sinfín de beneficios a nivel mental y anímico. En realidad, todos van estrechamente relacionados entre sí.

1.- Viajar mejora nuestra capacidad para resolver problemas

Al viajar, salimos de nuestra zona de confort y tenemos que afrontar situaciones diferentes a las habituales, muchas de las cuales requieren una mayor implicación por nuestra parte. Además, tendremos que tomar decisiones y resolver problemas a los que no estamos acostumbrados; lo cual nos ayudará también a aceptar mejor los cambios y adaptarnos a ellos.

2.- Aumenta nuestras habilidades comunicativas y sociales

Los viajes nos ayudan a conectar con otras personas, interactuar fuera de nuestro entorno habitual e, incluso, en un idioma diferente. De esta forma, los viajes nos ayudan a mejorar nuestras destrezas comunicativas y  nuestras capacidades sociales, además de ser una ocasión perfecta para practicar y perfeccionar otros idiomas.

Son también una ocasión perfecta para estrechar lazos con nuestros seres queridos al compartir la experiencia vital que suponen los viajes.

3.- Mejoran la autoestima y favorecen el autodescubrimiento

El salir de nuestro entorno diario y adentrarnos en uno diferente, podemos tomar una perspectiva más amplia del mundo, pero también de nosotros mismos. Así, viajar nos puede ayudar en el proceso de autodescubrimiento, darnos un nuevo enfoque vital y ayudarnos a descubrir gustos e intereses que no sabíamos que teníamos.

Además, la suma de desafíos junto con las anécdotas, experiencias y recuerdos atesoradas en los viajes, nos ayudará también a mejorar nuestra autoestima y creer más en nosotros mismos.

4.- Abre nuestra mente y amplía nuestros horizontes

Muy en relación a lo que acabamos de mencionar, los viajes son una puerta abierta al conocimiento y un revulsivo perfecto contra prejuicios y estereotipos. Por lo general, estos suelen basarse en motivos irracionales y, al conocer nuevas culturas y lugares, nos daremos cuenta de que no estaban fundados y nos ayudarán a relacionarnos de forma más abierta y amable con todo tipo de gente.

De esta forma, viajar nos ayudará a ser más flexibles y respetuosos, además de a valorar mejor las necesidades y esquemas de pensamiento de los demás.

5.- Viajar nos hace más felices

Y, por supuesto, viajar nos hace más felices. No solo durante el viaje, también en las fases anteriores. La emoción de elegir destino, de hacer las reservas, de preparar las maletas, de investigar sobre el destino… Todo ello tendrá un efecto placentero que mejorará nuestro bienestar.

Y, durante el viaje, las experiencias vividas nos harán segregar hormonas de la felicidad (endorfinas) al olvidarnos de las preocupaciones habituales y concentrarnos en actividades que nos gustan.

¿Aún sigues buscando excusas para no viajar?

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